Su nombre lo dice todo, éste es el primer camino conocido, el que tomó desde Oviedo Alfonso II el Casto en el siglo IX para visitar la recién descubierta tumba del Apóstol. Doce siglos después, tres miembros del MC “Os Bravús” realizaremos el mismo recorrido en scooter.

El que fue rey de Asturias hasta el año 842 inauguró el hoy poco frecuentado camino que cruza desde Asturias a Galicia por el Puerto del Acebo. La pasada semana cuatro miembros de nuestro club también cruzaron este puerto, por lo que nos advirtieron que no comenzásemos aquí el recorrido debido a las obras en la carretera, poco transitable para nuestros scooters, así que desde nuestros lugares de origen nos dirigiremos a A Fonsagrada, pero hasta llegar aquí hay mucho que contar.
Salgo en solitario de A Coruña en dirección a Betanzos para encontrarme con Berto, nuestro amigo de Ponferrada, que ha salido a su vez de su lugar de veraneo situado entre Miño y Perbes. Circulamos por la tantas veces recorrida carretera de Curtis, en donde nos espera Quín que ha venido desde Negreira para acompañarnos en la segunda ruta por los caminos de Santiago. Por una mala comunicación entre nosotros, perdemos media hora en la gasolinera en donde hemos quedado. Cuando por fin salimos en dirección a la A-6, nos cae una tromba de agua que nos acompañará hasta la altura de Lugo. Después de una hora de camino llegamos a Castroverde, nuestro retraso así como la lluvia nos impide llegar a tiempo para visitar unos kilómetros antes la aldea medieval de Soutomerille, abandonada a su suerte desde hace años, lo que le da un gran atractivo a su visita. Mojados y con frío, aparcamos nuestras monturas en la parte antigua de Castroverde, en donde se conservan varios edificios medievales y la torre del homenaje de su castillo. Es curioso ver en una ventana de los restos de la fortaleza del siglo XIV la imagen de un gaitero y cómo los antiguos muros del castillo han sido socavados quizá para sacar su piedra para usarla en viviendas particulares. Las casas blasonadas a los pies de la fortaleza y las calles empedradas crean un ambiente que nos transporta cientos de años atrás.
Salgo en solitario de A Coruña en dirección a Betanzos para encontrarme con Berto, nuestro amigo de Ponferrada, que ha salido a su vez de su lugar de veraneo situado entre Miño y Perbes. Circulamos por la tantas veces recorrida carretera de Curtis, en donde nos espera Quín que ha venido desde Negreira para acompañarnos en la segunda ruta por los caminos de Santiago. Por una mala comunicación entre nosotros, perdemos media hora en la gasolinera en donde hemos quedado. Cuando por fin salimos en dirección a la A-6, nos cae una tromba de agua que nos acompañará hasta la altura de Lugo. Después de una hora de camino llegamos a Castroverde, nuestro retraso así como la lluvia nos impide llegar a tiempo para visitar unos kilómetros antes la aldea medieval de Soutomerille, abandonada a su suerte desde hace años, lo que le da un gran atractivo a su visita. Mojados y con frío, aparcamos nuestras monturas en la parte antigua de Castroverde, en donde se conservan varios edificios medievales y la torre del homenaje de su castillo. Es curioso ver en una ventana de los restos de la fortaleza del siglo XIV la imagen de un gaitero y cómo los antiguos muros del castillo han sido socavados quizá para sacar su piedra para usarla en viviendas particulares. Las casas blasonadas a los pies de la fortaleza y las calles empedradas crean un ambiente que nos transporta cientos de años atrás.
Tras nuestra primera visita del día nos tomamos un merecido descanso en un café próximo, desayunamos y partimos hacia A Fonsagrada. Desde Castroverde hemos de subir varios puertos, el primero es el de O Cádavo, capital municipal de Baleira, con 760 m de altitud, el siguiente el de A Fontaneira, lugar que nos habla de las fuentes en las que nace el río Neira. A continuación descendemos hasta Paradavella en donde comienza un fuerte repecho hasta alcanzar los mil metros en Montouto (monte alto en gallego) en donde se encuentran las ruinas de un antiguo hospital de peregrinos fundado por Pedro I el Cruel, personaje del que ya hablamos en la Ruta de los Andrade. Pero ni el hospital ni el rey quedarán fijados de forma tan permanente en nuestra memoria como el ciervo que nos sobresaltó en este lugar cuando apareció de repente en la carretera, asustado y resbalando en el asfalto, medio excelente para las gomas de nuestros scooters, pero no para las pezuñas del joven animal.
Tras el pequeño susto o más bien sorpresa por nuestro reciente encuentro, llegamos a A Fonsagrada, en donde paramos en el lugar que da su nombre a la población. Este lugar es la Fons Sacra, una fuente en la que la leyenda sitúa al Apóstol Santiago, apiadado de una pobre madre con varios hijos pequeños y sin alimentos que darles, el santo hace que de la fuente no brote agua, sino leche que servirá para mantener a los pequeños.
La calle en donde está situada la Fuente Sagrada nos conducirá a la carretera que hemos de tomar para llegar a la Seimeira de Vilagocende. Mientras en el resto de Galicia a las caídas de agua se les denomina fervenzas, en esta zona así como en las comarcas asturianas limítrofes se llaman así. Después de casi siete kilómetros en los que descendemos al valle de Navia, encontraremos un indicador que nos señala una pista de tierra y piedras que hemos de tomar para después de un kilómetro tortuoso dejar nuestros scooters y continuar caminando. Pero la caminata es breve, pronto llegamos a los pies de la catarata, ante nosotros el agua cae más de 50 metros; quizá esta época del año no es la más idónea para ser visitada, pero aunque el caudal del río no es abundante sí podemos contemplar un espectáculo de gran belleza. Tras las fotos de rigor y después comenzar a notar el calor que nos brinda ahora el sol, hemos de regresar por el pedregal por el que hemos venido, una vez más las motos estarán a la altura de las circunstancias.
Retornamos a A Fonsagrada para continuar de nuevo por la LU- 530 hasta la salida del pueblo, repostamos en la gasolinera y nos dirigimos a Pobra do Burón, capital municipal hasta 1836. Esperábamos encontrarnos con un pueblo medieval bien conservado, ya que está en pleno Camino de Santiago, pero nada más lejos de la realidad, el pueblo está dejado de la mano de Dios y de los gobernantes municipales. Aunque no es de extrañar que su fortaleza esté semiderruida, ya que data del Siglo XV, lo incomprensible es el estado de sus calles y casas. La viva imagen del feísmo está instalada en Burón, la ignorancia aquí es tan grande que la placa de una de sus plazas está clavada en la puerta de la misma iglesia. Otra curiosidad de este pueblo es que al igual que en la antigua Unión Soviética y aún hoy en numerosas ciudades de Rusia, la plaza principal del pueblo, si así podemos llamarle, lleva el nombre de Lenin. Mejor dejar esta aldea y tomar rumbo de nuevo hacia Lugo, en donde teníamos previsto llegar a comer, porque el dicho popular dice que para comer, Lugo, pero ya son más de las dos de la tarde, así que hay que pensar en comer en el siguiente pueblo, O Cádavo.
Cuando llegamos a la capital municipal de Baleira, el único restaurante que vemos en la calle principal está atestado debido a una boda, así que no tardamos nada en preguntar por otro lugar. Es tarde, así que es posible que en la casa de comidas que nos han recomendado no nos den de comer, pero finalmente nos ofrecen el menú del día, que sin grandes ostentaciones llena nuestros estómagos por el módico precio de nueve euros, ya que habíamos tomado cervezas sin, si no fuese así sería más barato todavía. El ayuntamiento de Baleira es el lugar en donde nace el Eo, el río de los crucigramas que en su desembocadura separa las comunidades de Asturias y Galicia; aquí se libró en el año 813 una batalla en la reconquista de España, en la que el rey peregrino del que hablamos al comienzo luchó contra los árabes. Pero por encima de estos hechos, lo más importante de Baleira es que posee una joya natural, el bosque de A Marronda, con 1.231 hectáreas. Casualmente al día siguiente tres senderistas se perdieron en este bosque y tuvieron que ser rescatados por la Guardia Civil, con la ayuda de un paisano ya que de lo contrario también ellos se hubieran perdido, a pesar de estar bien señalizada una ruta de senderismo de 66 km. de largo.
Tras la comida retornamos poco a poco hacia Lugo, no sin antes ir a ver la “Catedral de Castroverde”, para ello hemos de tomar la primera carretera a la derecha al llegar al pueblo, aquí hay un indicador que nos señala el pazo de Vilabade, dedicado a turismo rural. Tras dos kilómetros llegamos a la aldea, en la plaza podemos contemplar el pórtico renacentista de la iglesia, tan majestuosa en un lugar tan sencillo que llama la atención, quizá por ello le llamen catedral. La iglesia no es menos monumental, fue construida en 1470 para una comunidad franciscana y a su lado se creó un hospital de peregrinos que fue transformado en vivienda. El pazo de Abraira – Arana hoy es alojamiento rural, en un cartel se nos indica que en verano no aceptan visitas, volveremos pues en invierno, quizá para alojarnos aquí. Muy cerca de la “Catedral” se encuentra una ermita dedicada a la Virgen del Carmen, la pequeña iglesia luce en su fachada los escudos de armas del pazo, quizá fuese su capilla. La iglesia está rodeada de un magnifico bosque de robles en los que se ha creado un área recreativa, al parecer una vez al año se celebra una romería con comida campestre incluida.
Tras esta interesante visita, llegamos a Lugo capital, pero no podemos pararnos ya que debemos seguir por el camino primitivo en dirección a Palas de Rei, pueblo que visitaremos de nuevo en la ruta del Camino Francés. Circunvalamos la ciudad amurallada con lluvia de nuevo, para dirigirnos a la carretera de Santiago, una vez pasado el puente sobre el río Miño, hemos de tomar la carretera en dirección a Friol, para a continuación girar a la izquierda en dirección Palas. A escasos catorce kilómetros de Lugo y todavía en su ayuntamiento podremos visitar el templo de Santa Eulalia de Bóveda. Está muy bien indicado ya que es un referente artístico nacional. Al leer estas líneas pensaréis que se trata de una iglesia cristiana, pero nada más lejos de la realidad, se trata de un templo dedicado a la diosa Cibeles construido en el siglo IV. Durante siglos permaneció enterrado, lo que permitió que se hayan conservado sus pinturas hasta nuestros días, esto en Galicia con la humedad constante es un milagro. El templo conserva pinturas animales y vegetales así como relieves en su exterior. En el monumento no hay luz artificial, esta es la razón por la que convenía adelantar la visita para disponer de luz natural y así poder fotografiarlo. Coincidimos con un amante de la cultura clásica que nos explica el simbolismo de las pinturas y esculturas, la función de cada elemento constructivo etc. Según él, ya que los estudiosos no se ponen de acuerdo, el lugar era una especie de baptisterio en donde los romanos eran purificados con sangre de animales.
El templo de Santa Baia de Bóveda es una construcción única no sólo en Galicia sino en España y en el occidente europeo. Su hallazgo se produce en 1926, pero anteriormente ya se tenía constancia de su existencia, ya que documentos de la Edad Media ya hablan del templo de Santa Eulalia y otros en el siglo XVIII hablan de la iglesia de arriba, junto a la que aparcamos las motos y la de abajo.
Estudiosos extranjeros hablan de su similitud con otros templos de Oriente, en el sur de Rusia y en Siria. Durante años han sido muchas las hipótesis que han tratado de explicar la función del edificio: templo de dioses paganos, edificio romano dedicado al culto cristiano, iglesia priscilianista, un templo dedicado a las ninfas o quizá un templo visigótico. Más que iglesia podría tratarse de un baptisterio, teniendo en cuenta la existencia de una piscina central, sin embargo la existencia de una cripta a la que se accedía por unas escaleras en el sur del edificio hace pensar también en un templo funerario. Todas estas interrogantes hacen más interesante si cabe este lugar.
En la actualidad se cree que era un templo dedicado a la diosa Cibeles, en parte por los relieves que tiene en su exterior, en las que se representan danzas orgiásticas, leones, avestruces y personas lisiadas que supuestamente acudían al templo para ser sanadas. Las pinturas murales nos hablan de las sibilas, así vemos faisanes, gallos, perdices, ocas… en cuyo canto eran trasmitidas las adivinaciones a los sacerdotes.
Regreso a Lugo con una gran satisfacción, ya que esta visita era una asignatura pendiente para mí, pero gracias a mi X8 400 éstas son cada vez menos. Llegamos a Lugo, la ciudad bimilenaria, rodeando su muralla; aparcamos las motos en el interior de su perímetro y nos dirigimos a la catedral, hacemos parada en la Plaza del Campo en donde se encuentra una fuente que conjuga una parte medieval y otra barroca, dedicada a San Vicente. En esta plaza está situada la oficina de turismo, en donde solicitamos unos planos de la ciudad. Algo conocemos Lugo, pero llegado el momento pueden sernos de utilidad. Tras una breve visita a la catedral, nos dirigimos a la Puerta de Santiago, en donde una figura del Apóstol Matamoros preside la salida de la muralla. Aquí al lado podemos subir a la muralla, pero antes necesitamos unos refrescos ya que el sol ha vuelto a salir y con él ha regresado una vez más el calor del verano. En el mesón más cercano tomamos unos refrescos por los que nos cobran lo que no está escrito, creo que ha sido la única ocasión en la que nos han “clavado” en nuestros muchos viajes, pero que se le va a hacer, no podemos generalizar y desde luego la ciudad merece la pena, así que sin dudarlo volveremos. Como decía subimos a lo alto de la muralla por la que pasean habitualmente o hacen deporte numerosos lucenses. Recorremos la parte más importante del Patrimonio de la Humanidad para salir por la puerta de San Pedro o también llamada Toledana, ya que por ella entraban los mercaderes toledanos desde el siglo XII. Al pie de la muralla fotografiamos el monolito que recuerda que por esa puerta entró Alfonso II en el Siglo IX inaugurando las peregrinaciones a Santiago.
Tratamos de fotografiar la muralla con el panel que indica que es Patrimonio de la Humanidad cuando llega una pareja de novios para hacer sus fotos, es la segunda vez en el día que tropezamos con un casamiento, está claro que nos persiguen las bodas. El día se está acabando, así que hay que tomar las de Villadiego, nos acercamos a las motos dando un rodeo para fotografiar el monumento del bimilenario, un águila con las alas plegadas, es copia de uno romano, pero el original tiene las alas abiertas.
Tratamos de fotografiar la muralla con el panel que indica que es Patrimonio de la Humanidad cuando llega una pareja de novios para hacer sus fotos, es la segunda vez en el día que tropezamos con un casamiento, está claro que nos persiguen las bodas. El día se está acabando, así que hay que tomar las de Villadiego, nos acercamos a las motos dando un rodeo para fotografiar el monumento del bimilenario, un águila con las alas plegadas, es copia de uno romano, pero el original tiene las alas abiertas.
Salimos de Lugo en dirección A Coruña, paramos en el área de servicio de Guitiriz para despedirnos, ya que Quín tomará la carretera de Santiago para llegar a su casa en Negreira y Berto hará lo propio en Betanzos para continuar a Miño, así que me quedo solo hasta llegar de nuevo a Coruña. Nuestra segunda ruta por el Camino de Santiago ha finalizado, la próxima será la de la Vía de la Plata, la que más kilómetros recorre en Galicia, por ello serán dos días de ruta, de nuevo contaré con la apreciada compañía de Berto y Quín. Con mi gratitud para con ellos, hasta entonces, saludos a todos.
2 comentarios:
Preciosa ruta y mejor compañía. A destacar a Simieira = cascada en A Fonsagrada.
Y el cervatillo que nos salió a recibir a la entrada de A Fonsagrada.
Lástima del tiempo que a ratos nos mojó y bien. Muypronto el tercer capítulo de la ruta.
Saludos
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