Como siempre, esta ruta podría haber tenido otro nombre, sin embargo el padre Miño, el río que cruza nuestro pais de Norte a Sur y de Este a Oeste, que forma parte de la bandera de Galicia y símbolo de ella por lo tanto le dará el nombre. Y vamos con la ruta:
Quedamos en donde siempre a la hora convenida para salir en dirección a Sada y de allí hacer la tercera ruta de los Faros de la provincia de A Coruña. Pero vemos pasar varios SEAT 600, ya que hay concentración en Lugo. Salimos por fin hacia Sada, de momento no llueve, pero nuestras expectativas de tener un día seco pronto se tuercen. Tomando los churros de rigor en Sada comienza a llover fuerte, lo que nos obliga a retrasarnos un poco. Se comenta lo de la concentración de 600, y así surge la posibilidad de ir a comer a Lugo. De momento nos acercaremos a Betanzos y pensaremos qué camino tomar en función del tiempo. Esta es la ruta realizada finalmente.
Quedamos en donde siempre a la hora convenida para salir en dirección a Sada y de allí hacer la tercera ruta de los Faros de la provincia de A Coruña. Pero vemos pasar varios SEAT 600, ya que hay concentración en Lugo. Salimos por fin hacia Sada, de momento no llueve, pero nuestras expectativas de tener un día seco pronto se tuercen. Tomando los churros de rigor en Sada comienza a llover fuerte, lo que nos obliga a retrasarnos un poco. Se comenta lo de la concentración de 600, y así surge la posibilidad de ir a comer a Lugo. De momento nos acercaremos a Betanzos y pensaremos qué camino tomar en función del tiempo. Esta es la ruta realizada finalmente.

Llueve intensamente en nuestro camino, pero la buena carretera hace que no bajemos de 80 km/h ni siquiera en la Costa do Sal con un desnivel del 8% y curvas guapas. Llegando a Guitiriz en terreno llano, y a pesar del leve viento de frente, hay momentos de 110 Km/hora de marcador. Es tiempo de caza y poco antes de llegar al límite de las provincias de Coruña y Lugo, vemos un zorro (o zorra :-D ) en la cuneta, pero no lo ha matado un cazador sino un enlatado. Paramos en Guitiriz para repostar y continuamos hasta la Ciudad de las Murallas. Poco antes de llegar a Lugo nos cruzamos con unos cincuenta 600 acompañados como no, de la Benemérita.
Cuando llegamos a Lugo no es ni la una del mediodía así que nos vamos de vinos, y luego a comer, la comida ha consistido en Pulpo, churrasco de cerdo para cuatro y chuletón para uno, con patatas, ensalada, postres cafés agua y vino 12 € por barba.
Estamos en Lugo, y el símbolo es su muralla romana, la única de esta época que se conserva completa. Tiene una longitud de 2.260 m., una altura media de 10 metros y una anchura media de 5 metros. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2.000.
Cuando llegamos a Lugo no es ni la una del mediodía así que nos vamos de vinos, y luego a comer, la comida ha consistido en Pulpo, churrasco de cerdo para cuatro y chuletón para uno, con patatas, ensalada, postres cafés agua y vino 12 € por barba.
Estamos en Lugo, y el símbolo es su muralla romana, la única de esta época que se conserva completa. Tiene una longitud de 2.260 m., una altura media de 10 metros y una anchura media de 5 metros. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2.000.
Nos damos un garbeo por la Ronda de la Muralla, a manera de gran rotonda vamos dejando el monumento por la izquierda, nos vamos al Paseo do Río Rato, un pequeño afluente del Miño que ha recuperado la Diputación, el río va cargadísimo debido a las lluvias de estos días, y el bonito paseo se encuentra vacío de gente, no así el Molino que han convertido en restaurante, que por los coches que había parecía lleno.
Una vez visto este paseo fluvial, nos dirigimos en dirección a Oviedo, para llegar a Meira. Tanto para salir de Lugo, como en esta carretera hemos de soportar la ineptitud de varios enlatados. La carretera tiene buen firme y bastantes rectas hasta unos quince kilómetros de Lugo, concretamente a la altura del Castro de Viladonga. Como no lo visitamos os dejo el enlace para que lo conozcáis, merece la pena.
Como decíamos hasta aquí la carretera está plagada de rectas, y a pesar de ello varios coches hacen “maniobras orquestales en la oscuridad”, estos enlatados… Llegamos a Meira, pueblo pequeño pero con una gran historia, su fundación data de antes del año 1000, a raíz de la creación de un gran monasterio del que apenas queda su Iglesia y parte del mismo, pero de una época posterior. En el siglo XVI la riqueza del monasterio atrae una ingente cantidad de personas y de esta forma se repuebla la zona, incluso con campesinos bretones. En esta época se fundó una escuela de Filosofía referente en aquella época en toda la península.
El claustro del monasterio renacentista y lo que queda del cenobio son en la actualidad el consistorio de Meira.Volvemos unos metros en dirección a Lugo para tomar la carretera que nos llevará a Vilalba, a escasos cien metros del cruce tomamos a la derecha para ver el nacimiento del río Miño. En este momento llueve mucho, así que decidimos tomar un cafecito y luego ver la laguna.
Unos dicen que el Miño nace en un pedregal de la montaña de Meira, y otros que lo hace en la laguna de Fonmiñá (Fuentemiña que decían en otros tiempos) por eso el cartel está borrado. Si os fijais en la laguna, parece que caigan gotas, pero en relidad son burbujas que produce el agua que nace aquí. Para acceder a la laguna hay que bajar por una escalinata, dicen que todo motero se cae alguna vez, esta ha sido mi ocasión, bajando las escaleras fuí a dar con las posaderas en los peldaños. Total que un pequeño percance sin más. Volvemos a la carretera de Meira a Vilalba, más que carretera es una recta que no tiene fin, pero transcurridos unos kilómetros a la altura de Muimenta comienzan obras en la calzada, la inmensa recta se convierte en un lodazal inmenso. Comienza para nosotros el slalom, con nuestras motos practicamos deportes de invierno. Motos embarradas, calzado y ropa también, pero nosotros seguimos a pesar de las adversidades.
Pero no hay mal que cien años dure, y después de unos kilómetros de conducción complicada, exponente fiel de la chapuza nacional, ya podemos disfrutar de la inmensa recta, sacando carbonilla a los motores. Llegamos a Vilalba y tomamos su circunvalación en dirección a Ferrol. A la altura de Xermade algunas motos necesitan beber, pero la gasolinera está cerrada, así que hay que esperar a Irixoa. La carretera de Xermade a Irixoa está llena de curvas, subida a montaña incluida con zonas en donde podemos ver el Parque das Fragas do Eume. En esta carretera también encontramos dificultades en forma de gravilla suelta y un manto de hojas y ramas pequeñas que cubren la calzada, seguramente debido al temporal de días pasados, esto complica un poco la conducción. Durante este tramo hay momentos en los que el sol, ya bajo, nos ciega un poco, no sólo tenemos buen tiempo sino que hace sol.Por fin llegamos a Irixoa en donde repostamos y le pegamos un pequeño lavado de cara a nuestras motos.
Pese a las circunstancias adversas como fueron la lluvia o las carreteras, como siempre ha merecido la pena. Otro día en el que hemos desconectado de la rutina diaria y deseando que llegue la próxima.
Una vez visto este paseo fluvial, nos dirigimos en dirección a Oviedo, para llegar a Meira. Tanto para salir de Lugo, como en esta carretera hemos de soportar la ineptitud de varios enlatados. La carretera tiene buen firme y bastantes rectas hasta unos quince kilómetros de Lugo, concretamente a la altura del Castro de Viladonga. Como no lo visitamos os dejo el enlace para que lo conozcáis, merece la pena.
Como decíamos hasta aquí la carretera está plagada de rectas, y a pesar de ello varios coches hacen “maniobras orquestales en la oscuridad”, estos enlatados… Llegamos a Meira, pueblo pequeño pero con una gran historia, su fundación data de antes del año 1000, a raíz de la creación de un gran monasterio del que apenas queda su Iglesia y parte del mismo, pero de una época posterior. En el siglo XVI la riqueza del monasterio atrae una ingente cantidad de personas y de esta forma se repuebla la zona, incluso con campesinos bretones. En esta época se fundó una escuela de Filosofía referente en aquella época en toda la península.
El claustro del monasterio renacentista y lo que queda del cenobio son en la actualidad el consistorio de Meira.Volvemos unos metros en dirección a Lugo para tomar la carretera que nos llevará a Vilalba, a escasos cien metros del cruce tomamos a la derecha para ver el nacimiento del río Miño. En este momento llueve mucho, así que decidimos tomar un cafecito y luego ver la laguna.
Unos dicen que el Miño nace en un pedregal de la montaña de Meira, y otros que lo hace en la laguna de Fonmiñá (Fuentemiña que decían en otros tiempos) por eso el cartel está borrado. Si os fijais en la laguna, parece que caigan gotas, pero en relidad son burbujas que produce el agua que nace aquí. Para acceder a la laguna hay que bajar por una escalinata, dicen que todo motero se cae alguna vez, esta ha sido mi ocasión, bajando las escaleras fuí a dar con las posaderas en los peldaños. Total que un pequeño percance sin más. Volvemos a la carretera de Meira a Vilalba, más que carretera es una recta que no tiene fin, pero transcurridos unos kilómetros a la altura de Muimenta comienzan obras en la calzada, la inmensa recta se convierte en un lodazal inmenso. Comienza para nosotros el slalom, con nuestras motos practicamos deportes de invierno. Motos embarradas, calzado y ropa también, pero nosotros seguimos a pesar de las adversidades.
Pero no hay mal que cien años dure, y después de unos kilómetros de conducción complicada, exponente fiel de la chapuza nacional, ya podemos disfrutar de la inmensa recta, sacando carbonilla a los motores. Llegamos a Vilalba y tomamos su circunvalación en dirección a Ferrol. A la altura de Xermade algunas motos necesitan beber, pero la gasolinera está cerrada, así que hay que esperar a Irixoa. La carretera de Xermade a Irixoa está llena de curvas, subida a montaña incluida con zonas en donde podemos ver el Parque das Fragas do Eume. En esta carretera también encontramos dificultades en forma de gravilla suelta y un manto de hojas y ramas pequeñas que cubren la calzada, seguramente debido al temporal de días pasados, esto complica un poco la conducción. Durante este tramo hay momentos en los que el sol, ya bajo, nos ciega un poco, no sólo tenemos buen tiempo sino que hace sol.Por fin llegamos a Irixoa en donde repostamos y le pegamos un pequeño lavado de cara a nuestras motos.
Pese a las circunstancias adversas como fueron la lluvia o las carreteras, como siempre ha merecido la pena. Otro día en el que hemos desconectado de la rutina diaria y deseando que llegue la próxima.
Ruta realizada el 25 de Septiembre de 2006
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