Nuestra ruta de hoy va de faros y comienza en el faro más antiguo que vamos a visitar. La denominaremos Ruta de los faros de la Costa da Morte, aunque por las condiciones en las que la hemos realizado bien pudiera llamarse de los cuatro elementos. Los griegos creían que la materia estaba constituida por cuatro elementos, a saber, agua, tierra, fuego y aire. En nuestra ruta hemos encontrado los cuatro elementos, mucha agua, mucha tierra, mucho viento y mucho fuego, enseguida os daréis cuenta de lo que hablamos.

Nueve y media de la mañana y el entorno de la Torre de Hércules no tiene la animación de otras horas.En la foto, nuestras máquinas rindiendo homenaje a Breogán, caudillo y héroe mitológico celta, considerado por ellos el padre de la nación gallega y al mismo tiempo fundador de A Coruña , mandó erigir un gran faro que sirviese de guía a los navegantes, reconstruido por los Romanos y consagrado a Marte Augusto, según reza en una inscripción fue construido para cumplir una promesa por el arquitecto portugués Gaio Sevio Lupo. En el XVIII fue reconstruido nuevamente tomando la apariencia actual. Sobre Breogán volveremos a hablar más adelante. Presentaciones varias y comentarios moteros para ir calentando motores, fotos de rigor para inmortalizar el evento y a las diez tomamos rumbo por el paseo marítimo hasta la avenida Buenos Aires, frente al estadio de Riazor, en donde giramos a la izquierda por la avenida de La Habana y nuevamente a la izquierda por la ronda de Nelle. Una vez pasado el puente de la Avda. Finisterre, giramos a la altura del Palacio de la Ópera para tomar la Avda. de Arteixo y todo recto hasta Vimianzo, en donde tomamos un café. En el camino pasamos por numerosas travesías urbanas, concretamente en Carballo encontramos retenciones debidas seguramente a ser día de feria. Aunque no lo hacemos, en Vimianzo se puede visitar el castillo, adquirido ya hace años por la Diputación y en el cual hay diversos artesanos de bisutería, encajes, lino, cuero, etc. etc. También por la carretera de Camariñas y a escasos cien metros del cruce tenemos un pazo (palacio en gallego) impresionante. Preguntamos en el bar la mejor opción para ir a nuestro primer destino, Cabo Touriñán. A pesar de las indicaciones del dueño, bien es cierto que estaba traqueotomizado y a duras penas se le entendía, sin abandonar la carretera que va a Cee, debemos preguntar nuevamente por la carretera que nos llevará a nuestro segundo faro. En este punto y con la vista de una gran nube de humo, se nos plantea el no ir por el cariz que toma lo que estamos viendo, con la disculpa de preguntar por el faro también vamos preguntando por el fuego, no hay peligro.
No somos los únicos que estamos un poco perdidos, unas jóvenes preguntan también por el faro en una aldea, en nuestro camino aparece un guardabosques. A medida que nos vamos acercando al mar, el viento ya nos va desplazando, sí hay que decirlo, frente a las X8, las X9 mantienen mejor el tipo. Las rachas de viento por momentos se hacen desagradables, pero no hay temporal de lluvia o de viento que detenga a los del norte.
No somos los únicos que estamos un poco perdidos, unas jóvenes preguntan también por el faro en una aldea, en nuestro camino aparece un guardabosques. A medida que nos vamos acercando al mar, el viento ya nos va desplazando, sí hay que decirlo, frente a las X8, las X9 mantienen mejor el tipo. Las rachas de viento por momentos se hacen desagradables, pero no hay temporal de lluvia o de viento que detenga a los del norte.
Salimos de Touriñan y a ambos lados de la carretera todavía se pueden ver restos de un incendio que el viento trata de avivar, como es monte bajo, no tiene mayor importancia pero nos hace temer que encontremos más fuego por el camino. Vemos de nuevo al guardabosques y nos encaminamos a Muxía, por la carretera que hemos venido, a unos cuatro o cinco kilómetros del faro tenemos la desviación a Muxía, 13,5 Km. Al viento ahora hay que añadirle que la carretera tiene gravilla suelta, esto sí que nos inquieta y Dallegas, que va delante no va muy a gusto. Antes de llegar a Muxía, aparece una playa de arenas extremadamente blancas, aguas tranquilas a pesar del viento y poco frecuentada.
Es casi la hora de comer pero todavía nos da tiempo de ir a ver el santuario de la Virxe da Barca, a su lado está el faro de Muxía, moderno y poco agraciado. Sobre el santuario y las creencias que le rodean, tanto paganas como cristianas, habría para escribir un libro, pero básicamente, su origen se encuentra en la cristianización del culto a las piedras, tan usual en los animistas. Dice la tradición que estaba Santiago Apóstol predicando por aquellos lugares, desanimado, fue visitado por la Virgen que llegó a Muxía en una barca de piedra. La piedra de abalar es el barco y la piedra dos cadrís (riñones) es la vela. Se cree que esta última tiene propiedades curativas. En el interior de la iglesia hay numerosos exvotos, reproducciones de barcos sobre todo.
Comemos en Muxía, en una raxería del paseo marítimo, raxo (carne de cerdo, concretamente lomo, adobado con ajo, aceite y sal y frito con patatas) no excesivamente abundante y ensalada, con agua y postres, 10€ por barba y trayéndonos la cuenta sin habérsela pedido, pues había gente esperando y hacía falta la mesa. Abandonamos Muxía y tomamos la carretera en dirección a Berdoias, girando a la izquierda en dirección Ponte do Porto, ya que es la única gasolinera en los alrededores y alguna moto necesitaba suministro urgente. Durante nuestro recorrido encontramos fuego a escasos cien metros de la carretera y de las casas que salpican ésta, las llamas tienen una altura de más de tres metros y esto nos deja más preocupados todavía, la gente está en la carretera y el miedo se refleja en sus caras. En la gasolinera preguntamos si hay fuego en Camariñas, nuestro siguiente destino, y nos dicen que en Camelle, otro de nuestros destinos que tenemos que suprimir. Llegamos a Camariñas y al final del puerto tomamos la carretera a la derecha en dirección a Cabo Vilán.
El faro primitivo data de 1854, y todavía de conservan restos, dada su escasa valía se construyó el actual en 1879. Más tarde, en 1896 se le dota de luz eléctrica, siendo el primero de España, quizá sea por esto que está catalogado como monumento histórico nacional. En este lugar ha habido innumerables naufragios pero quizá el más conocido sea el del acorazado inglés Serpent, que naufragó a escasa distancia del faro en 1890. Murieron 172 hombres y sólo se salvaron 3, la armada inglesa decidió enterrar a los muertos cerca de la Praia do Trece, en donde se conserva el cementerio. Para acceder a el es difícil con las motos pues el acceso es por una pista de tierra, eso sí el paisaje es único. El faro ha sido objeto de inspiración, y por si no habeis entendido el sentido del nombre del lugar transcribimos un poema:
…. Frente a ti perdí mi nave…
¡Mi bergantín!... – Fente al cabo
que alarga el frío puñal
con traiciones de villano.
(Enrique Romero)
No podemos llegar a Camelle por culpa del fuego así que nuestra ruta nos lleva a Laxe, como su faro es de escasa importancia, vamos a tomarnos un café a una terracita del puerto. Por el
camino pasamos por la playa de Traba, la más salvaje de la zona y probablemente de Galicia. Esta Playa tiene una laguna en donde la cultura popular sitúa una villa sumergida llamada Valverde, castigada por ignorar la palabra evangelizadora de Santiago. Una vez repuestas nuestras fuerzas, nos encaminamos a Ponteceso, cuna de Eduardo Pondal, autor de la letra del himno gallego, que denomina a Galicia “Fogar de Breogán” (hogar de Breogán). En Ponteceso nos dirigimos a Balarés pasado el puente a la izquierda de frente a la casa natal de Pondal (en la foto). Antes de llegar a la playa, hay un mirador con vistas a la desembocadura del río Anllóns.
Retrocedemos sobre nuestros pasos, pues nuestro sentido común nos impide llegar al faro de Corme, en la punta del Roncudo, famosa por sus excelentes percebes. Una vez en el puente de Ponteceso giramos a izquierda y a escasos cincuenta metros de nuevo a la izquierda en dirección Malpica. A la altura de Mens, en donde hay un castillo de propiedad particular denominado Torres de Mens, torcemos a la izquierda para subir a la Iglesia y cementerio cuya carretera nos conducirá al faro de Punta Nariga o también llamado de Barizo. En el descenso al faro, volvemos a encontrarnos con fuerte viento y una vez subidos al mismo más todavía.
El faro de punta Nariga es el más reciente de todos los visitados, lo construyó el arquitecto pontevedrés Cesar Portela en 1994. Representa un barco y en su “proa” podemos apreciar un mascarón de bronce del escultor M. Coia. Desde este lugar se pueden observar las islas Sisargas, que también cuentan con un faro antiguo, pero claro, aquí las motos no llegan.
Una vez visitado el último faro de nuestra ruta, no nos queda otra opción que regresar a casa, la ruta podría seguir por la costa, pero por la hora y el cansancio tomamos el camino no más corto, pero sí más rápido, llegando a Carballo y luego a Coruña. En la entrada de la ciudad toca despedida, pero es hasta muy pronto, si Dios quiere hasta el sábado 26 que nos volveremos a ver. Como siempre ha sido un placer viajar en tan grata compañía, con gente tan sana y con las mismas inquietudes que tu. Gracias a todos vosotros por estos ratos tan agradables, con nuestras X por supuesto, y a los que nos leéis, perdonad una vez más por el ladrillo.
…. Frente a ti perdí mi nave…
¡Mi bergantín!... – Fente al cabo
que alarga el frío puñal
con traiciones de villano.
(Enrique Romero)
No podemos llegar a Camelle por culpa del fuego así que nuestra ruta nos lleva a Laxe, como su faro es de escasa importancia, vamos a tomarnos un café a una terracita del puerto. Por el
Retrocedemos sobre nuestros pasos, pues nuestro sentido común nos impide llegar al faro de Corme, en la punta del Roncudo, famosa por sus excelentes percebes. Una vez en el puente de Ponteceso giramos a izquierda y a escasos cincuenta metros de nuevo a la izquierda en dirección Malpica. A la altura de Mens, en donde hay un castillo de propiedad particular denominado Torres de Mens, torcemos a la izquierda para subir a la Iglesia y cementerio cuya carretera nos conducirá al faro de Punta Nariga o también llamado de Barizo. En el descenso al faro, volvemos a encontrarnos con fuerte viento y una vez subidos al mismo más todavía.
Una vez visitado el último faro de nuestra ruta, no nos queda otra opción que regresar a casa, la ruta podría seguir por la costa, pero por la hora y el cansancio tomamos el camino no más corto, pero sí más rápido, llegando a Carballo y luego a Coruña. En la entrada de la ciudad toca despedida, pero es hasta muy pronto, si Dios quiere hasta el sábado 26 que nos volveremos a ver. Como siempre ha sido un placer viajar en tan grata compañía, con gente tan sana y con las mismas inquietudes que tu. Gracias a todos vosotros por estos ratos tan agradables, con nuestras X por supuesto, y a los que nos leéis, perdonad una vez más por el ladrillo.
Ruta realizada el 11/08/06
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